
La increíble red de redes que ha cambiado al mundo, comenzó un día como hoy pero del año 1969 a dar sus primeros pasos de la mano de Leonard Kleinrock. Ese día dicho científico desde la Universidad de California en Los Ángeles logró comunicarse con otro profesor de la Universidad de Stanford a través de ARPANET, un proyecto financiado por el ejército de EEUU, cuya infraestructura fue cedida por ATT.
¡Cuánto a llovido desde entonces! Primero nació el "@" en el 1976, luego IMB lanza el primer PC en 1981 y en 1990 que nace WWW universalizando el concepto de web. Todavía me maravillo del alcance de la red y de la información que por ella transita.
La primera vez que la ví fue en el año 1999, estando en tercer año de la carrera de informática. Una amiga cuyo padre es actor había conseguido una cuenta pirata a través del ministerio de cultura -uno de los más permisivos- y sabiendo que para cualquiera ver "internet" era un privilegio nos llamó por teléfono y nos convocó a una reunión en su casa.
¡Todavía me acuerdo del relajo que formamos buscando cosas! Aquello iba lentísimo, pero aún así lo disfrutamos enormemente. Teníamos un programita que te iba diciendo los nodos por los cuales pasaba cada solicitud y al ver que iban a Estados Unidos, Europa o Asia, nos quedábamos a cuadros, con tremendas caras de sorpresa y envidia. Esa noche ni dormimos y el tiempo se nos fue volando. Cada vez que alguno decía que ya había terminado, venía otro a ocupar su lugar. Ni siquiera descargamos nada, era demasiado poco el ancho de banda, pero no olvidaré nunca nuestra euforia.
Luego tuve otros encuentros con la red de redes, siempre lento, siempre restringido y con miedo. Sólo sitios profesionales, sólo personal acádemico, sólo después de las 5 de la tarde, sólo extranjeros.
Al salir de Cuba, internet fue primero una fiesta, luego un bien necesario contra la nostalgia. Más tarde una herramienta de trabajo. Ahora es por donde trabajo, vivo, sueño, hago amigos, busco mapas, viajes. En fin me encanta la telaraña que nos permite entre otras cosas gritar con libertad por nuestra libertad y ser al fin, escuchados.